La reinvención de los pregoneros y kioscos venezolanos
Luego de que el ecosistema nacional de medios enfrentara una transformación radical, los pregoneros han ido desapareciendo de las calles de Venezuela


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Durante muchos años, en la mesa de la familia venezolana siempre estuvo presente un elemento fundamental: el periódico. Era común ver a los papás y a los abuelos quejarse por tener una edición arrugada y dañada antes de leerla, a los niños peleando por las historietas o las abuelas sentadas aparte resolviendo los crucigramas. Cada familia solía tener un favorito dependiendo de la región en la que vivían.
Pero durante la crisis económica y política que ha afectado a este país, poco a poco, éste ha ido desapareciendo de la vida de los venezolanos, como parte del fenómeno global de la transformación hacia la digitalización de los medios impresos, afectando todos los vínculos de la cadena de producción, desde distribuidores como kioscos o pregoneros, hasta las líneas editoriales que deben seguir los periodistas al escribir.
En el imaginario colectivo venezolano, existen dos figuras íntimamente relacionadas con la prensa, que son el pregonero y el kiosco y representan las principales formas de distribución de este producto. Con su contacto directo con el lector, durante muchas décadas fueron parte del paisaje cotidiano de las ciudades y pueblos. Entonces, ¿qué ha ocurrido con ellos a medida que los periódicos han empezado a desaparecer?
Eduardo es un pregonero. Él ha recorrido la Avenida Lara en Barquisimeto durante más de 42 años luego de empezar en este oficio a través de un amigo. Vender periódicos en la avenida se convirtió en una parte importante de su vida, no solo por ser su fuente principal de ingresos. Conoció a su esposa a través de este trabajo, y aunque ella falleció, ella fue lo mejor que él sacó de ser un pregonero. A través de largos años, él conoció los mejores años de la prensa, entre los 90s y 2000s, con picos de ventas en la temporada decembrina y de carnavales. Pero ahora, todo cambió.
La faena diaria de Eduardo empieza desde tempranas horas de la madrugada cuando el va a buscar los ejemplares a vender, desde donde espera al distribuidor directamente desde la oficina de la prensa, y vende periódicos hasta aproximadamente las 10 am. Pero de vender docenas de ediciones a los transeúntes de uno de los principales sitios de la ciudad, actualmente solo vende cinco ejemplares en un buen dia, así que ha tenido que comercializar otras cosas en la avenida, como billetes de lotería, para poder sobrevivir. Eduardo pasa toda la mañana allí, pero solo vende un periódico, La Prensa de Lara, porque es el único que sigue circulando en Barquisimeto. Cada edición cuesta 50 bolívares, casi un dólar.
Desde 2013, más de 70 ediciones dejaron de imprimirse y regiones enteras quedaron sin prensa escrita, lo que exige una reinvención…
No solamente los pregoneros tuvieron que cambiar, los kioscos también. Está el ejemplo de uno de los principales kioscos de Barquisimeto, ubicado en la Calle Los Apamates, frente al Sambil, un centro comercial popular de la ciudad. Éste ha estado abierto como un negocio familiar durante más de 40 años, alcanzando un pico de ventas a mediados de los 2000s donde vendían diariamente más de 1.500 copias de ediciones regionales, nacionales e incluso internacionales. Desde las 2:00 y 3:00 am solían llegar los camiones desde Caracas con cientos de diarios para vender, pero hoy en día no venden ni periódicos, tuvieron que diversificar su inventario y empezar a vender otros artículos, como comida, papelería y víveres. También cuadernos, lapiceros, lápices, marcadores, empanadas, entre otros.
En Barquisimeto ahora solo circula La Prensa de Lara, que se publica los lunes, miércoles y viernes. Según una investigación de Prodavinci, para 2021 existían en Venezuela unos 22 periódicos en circulación: seis nacionales y 16 locales. Desde 2013, más de 70 ediciones dejaron de imprimirse y regiones enteras quedaron sin prensa escrita, lo que exige una reinvención y la búsqueda de nuevas formas de capturar al lector y hacerle llegar las noticias. Los periodistas están tratando de encontrar maneras de transformar el contenido para hacerlo atractivo al lector actual.
Hay bastantes factores que han hecho que la prensa en Venezuela desaparezca, pero entre los más prominentes se encuentran las restricciones para obtener papel prensa. En 2012, Chávez excluyó este tipo de papel de los bienes prioritarios para importación, lo que hizo que los medios venezolanos necesitaran permisos especiales de importación. En 2013, el gobierno creó el Complejo Editorial Alfredo Maneiro, responsable de la producción, distribución y comercialización de varios productos impresos, pero los medios reportaron problemas para la adquisición del papel prensa.
De igual forma, las restricciones en la libertad de expresión hicieron que entre 2014 y 2019, Venezuela cayera 32 puestos en el Índice Mundial de Libertad de Prensa, ocupando el puesto 147 de 180. Esto derivó en el cierre de varios medios de comunicación. Pero otros factores como la migración de la inversión de publicidad de la prensa escrita a las redes sociales, reducción del gasto de la industria privada en publicidad, políticas regionales y la transición a las redes sociales, también jugaron un rol importante en la desaparición de la prensa venezolana.
…el pregonero y el kiosco, con el pasar del tiempo, se han convertido en una parte lejana de la memoria colectiva; cada día se ven menos y se están convirtiendo en algo del pasado, parte de una Venezuela que ya no existe.
El periodismo escrito es ahora multiplataforma, a través de las páginas web y las redes sociales. La forma de consumir noticias ha evolucionado. El lector ahora es más rápido y quiere las noticias inmediatamente, pero siempre van a existir personas que van por las formas más tradicionales, específicamente los miembros de la Generación X y Baby Boomers, que extrañan el periodico recordando la época dorada de los medios impresos en Venezuela, con la esperanza de que algún día vuelva. Por el otro lado, los Millennials y Generación Z rememoran los últimos años de la prensa y su declive, como poco a poco las ediciones iban desapareciendo de las mesas, los kioscos cerraron y los pregoneros se esfumaron de las avenidas.
Venezuela ha cambiado, y la prensa escrita y los trabajos que la rodean también, como el pregonero y el kiosco. Con el pasar estos se han convertido en una parte lejana de la memoria colectiva; cada día se ven menos y se están convirtiendo en algo del pasado, parte de una Venezuela que ya no existe.
Cambiar es algo bueno, parte de avanzar como sociedad y país es evolucionar, observando el pasado con nostalgia pero también mirando hacia el futuro con un sentido de esperanza, esperanza por una Venezuela mejor, y una forma de convertirnos en la Venezuela del futuro es reinventándonos. Los periódicos venezolanos lo hicieron para sobrevivir en el mundo de hoy, pero también los pregoneros y kioscos deberán seguir buscando nuevas formas de renovarse a sí mismos para tener un espacio en la Venezuela del 2025 y más allá, superando las dificultades que van surgiendo.
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