Paraguaipoa está que arde

Blocking the roads – a favorite tactic in the fight to preserve the Wayu’u people’s ancestral right to…smuggle gas.

Maracaibo’s oppo daily, La Verdad, has the scoop on the fast rising tensions between the military and the Bachaqueros – the indigenous fuel-smuggling gangs of Zulia State.

Sienten indignación colectiva. Las líderes de los tráficantes de combustible cuentan que el viernes 3 de agosto vivieron los estragos de un operativo militar que desmanteló las caletas de gasolina y gasoil en Sinamaica. Todos sintieron y vieron como las llamas que provocaron -afirman- las autoridades militares y acababa el cargamento ilegal.

“Ellos -los militares- ya no respetan a la gente ni a los pueblos wayuu. No debieron entrar a una casa y quemarla. Tenían que decomisar la gasolina, llevársela, pero quemar un cementerio de familia es un abuso. Se pasaron”, relató Mariela González, una “comerciante” que tomó la palabra y habló por todos los “bachaqueros” que bajo una enramada en Bella Vista vigilaban que la tranca se cumpliera.

So what we have here is large sections of Venezuela’s largest indigenous group building their collective identity on the basis of…their right to smuggle subsidized fuel to Colombia.

It’s easy to see the Gasoline Subsidy in abstract, disembodied terms. It’s good to be reminded that well away from the abstractions of the economist’s toolkit, the policy is ripping apart real communities day in and day out.